9.9 C
Temuco
viernes, agosto 28, 2026

El tiempo de la industria salmonera no es el tiempo del mar kawésqar

La Comunidad Kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar advierte que acelerar la acreditación de sus usos ancestrales según las urgencias de la salmonicultura puede terminar mostrando apenas una parte de su relación con el territorio. Conadi y la Armada tienen la responsabilidad de garantizar que el proceso se realice en condiciones adecuadas de navegación y seguridad, porque reconocer derechos también exige comprender los tiempos y conocimientos con que un pueblo ha habitado el mar durante miles de años.


Por: Comunidad Indígena Kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar
28 de agosto de 2026

Durante más de siete mil años, nuestro pueblo kawésqar navegó los canales, fiordos y aguas del Estrecho de Magallanes. Ahí pescamos, buceamos, cazamos y recolectamos, como lo hicieron quienes nos precedieron. Esa relación con el mar no es un recuerdo: es lo que somos, y es lo que pedimos que el Estado reconozca cuando solicitamos los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios de Última Esperanza y Tawokser. Pero hoy ese reconocimiento avanza al ritmo que otros le imponen, y ese es el problema que queremos poner sobre la mesa.

En julio, la Asociación de Salmonicultores de Magallanes de mano de Odebret reclamó ante la Contraloría por la demora en la tramitación de nuestro Espacio Costero. El 24 de ese mes, la Contraloría dijo que no había faltas ni ilegalidades en la demora y dio una indicación genérica. Conviene entender por qué a la industria le urge: mientras nuestra solicitud no se resuelva, quedan suspendidas otras solicitudes sobre esas mismas aguas. No reclaman porque les importen nuestros derechos, Reclaman porque nuestro derecho, mientras se estudia, les cierra el paso. La ley funciona así a propósito: protege el uso ancestral y consuetudinario mientras se comprueba.

Lo que vino después muestra el costo real de ese apuro. La acreditación de nuestros usos —la instancia en que el Estado navega con nosotros para comprobar en terreno cómo vivimos el mar— quedó fijada para el período que va del 21 de septiembre al 16 de octubre. Y aquí está lo que como comunidad no podemos callar: nosotros advertimos, por escrito y con anticipación, que esa no es la época. Le dijimos a la Conadi que las condiciones de navegación y de seguridad de esos meses dificultan justamente las actividades que se quieren comprobar: la pesca, el buceo, la recolección, la caza, la navegación por canales abiertos. Pedimos que se hiciera en otoño, o que al menos se garantizaran las embarcaciones y las condiciones para hacerlo bien. Aun así, la fecha se adelantó para favorecer los interese de la industria.

Que nadie se confunda con lo que esto significa. Si el Estado viene a comprobar nuestros usos del mar en una época en que el mar no se puede navegar como corresponde, corre el riesgo de llevarse una imagen incompleta de una cultura entera. No porque no pesquemos, buceemos o naveguemos, sino porque el clima de esas semanas no deja mostrarlo en plenitud. Un informe levantado en esas condiciones puede terminar reflejando menos de lo que somos. Y de ese informe depende que se reconozca, o no, un uso ancestral y consuetudinario.

Esa es la contradicción que denunciamos. El trámite se apuró porque lo pidió la industria, que tiene abogados para reclamar ante la Contraloría. Pero se apura sobre nuestras espaldas: la prisa la impone quien quiere despejar el camino a sus concesiones, y el riesgo de una acreditación mal hecha lo corremos nosotros, que solo pedimos que se reconozca lo que hemos sido siempre. Unos tienen cómo acelerar la fila. Otros apenas tenemos cómo advertir, por carta, que se está haciendo mal.

No estamos en contra de nadie. No le hemos quitado el trabajo a nadie ni hemos desplazado a nadie de estas aguas. La industria lleva años operando aquí y ha crecido; nosotros seguimos en el mismo lugar, pidiendo lo mismo de siempre. Lo que exigimos es sencillo y es justo: que el reconocimiento de nuestros derechos no se acelere ni se frene según lo que le convenga a la salmonicultura, y que cuando el Estado venga a comprobar quiénes somos, lo haga en las condiciones que permitan verlo de verdad. Nuestro mar merece ser mirado cuando puede mostrarse entero. Nosotros ya avisamos. Ahora que quede por escrito quién no quiso escuchar.

La industria nos espera en la CRUBC, donde tiene arreglos pactados para rechazar todo hito de igualdad.*****FIN*****

Mira también esto

Check out other tags:

Lo más popular