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jueves, septiembre 10, 2026

Pueblo Mapuche Williche reafirma representación política para seguir la vida con la tierra y el mar proyectando el legado del Tratado de Las Canoas

  • En la conmemoración del acuerdo celebrado en 1793 entre autoridades mapuche williche y la Corona española, la Junta General de Caciques de la Futawillimapu realizó este septiembre de 2026 una nueva conmemoración de ese histórico Tratado, celebrado antes del nacimiento de la República de Chile.
  • Ahora, proyectando hacia el presente el legado político Mapuche Williche de Las Canoas, los caciques defienden las tierras indígenas, la Ley Lafkenche, el Convenio 169 de la OIT y el principio de no retroceso de los derechos alcanzados.

Rahue, Región de Los Lagos. 10 de septiembre (DiarioMapuche.cl)– La Junta General de Caciques de la provincia de Osorno conmemoró este martes (08.09.2026) el Parlamento General de Las Canoas con una declaración que conecta aquel texto legal de 1793 con una serie de hechos actuales sobre derechos territoriales y políticas públicas que afectan a los pueblos indígenas.

En la declaración oficial, las comunidades Mapuche Williche reafirman el legado histórico y el rol “social, político, jurídico, de gobierno y administrativo” que atribuyen a sus organizaciones tradicionales.

Desde esa posición, el documento aborda asuntos relacionados con las tierras, el mar, la Ley Lafkenche, el Convenio 169 de la OIT, entre otros temas.

Además, reconocen que los territorios, la historia y la identidad de las comunidades Williche son parte inseparable del Pueblo Mapuche.

Un acuerdo de 1793 que permanece en la discusión territorial

El Parlamento General de Las Canoas se realizó el 8 de septiembre de 1793 a orillas del río de Las Canoas, hoy río Rahue, en territorios de la actual zona de Osorno. Las fuentes históricas registran la presencia de caciques de Rahue, Dallipulli, Cudico, Quilacahuín y representantes de otros territorios de la Futawillimapu.

Entre los principales objetivos de las autoridades coloniales estaban la repoblación de Osorno y el restablecimiento de la comunicación entre Valdivia y Chiloé.

En su declaración, la Junta interpreta aquel acuerdo como un antecedente que aseguró la soberanía de sus territorios. El documento señala específicamente que el Parlamento de Las Canoas “aseguró la soberanía de nuestros territorios del río Damas al norte y del Rahue al oeste y el sur”.

A partir de allí, los caciques trazan una continuidad histórica para proteger la propiedad colectiva de las comunidades williche del Pueblo Mapuche.

Tierras indígenas y obligación de consulta

Otro tema es la preocupación por la modificación del artículo 13 de la Ley Indígena para permitir el arriendo de tierras indígenas.

La Junta sostiene que una modificación de esta naturaleza no debería realizarse sin consulta indígena y recuerda que el Convenio 169 de la OIT establece el deber del Estado de realizar consulta indígena, de buena fe, ante medidas administrativas o legislativas susceptibles de afectar directamente a los pueblos indígenas.

La declaración vincula además esta discusión con los efectos de la industria forestal y la escasez hídrica que ocurre en esos territorios.

Ley Lafkenche y la espiritualidad

Las comunidades de la Futawillimapu, territorio que se extiende desde el mar hacia la cordillera, expresan también su preocupación por las zonas costeras.

Para la Junta General de Caciques de la Futawillimapu, el espacio marino forma parte de un sistema territorial relacionado con el conocimiento, la espiritualidad, la economía y la alimentación de las comunidades. La declaración recuerda particularmente el vínculo histórico entre las comunidades costeras y del interior y menciona al abuelito Wenteyao “en su casa de piedra”, quien cuida del mar y protege a las comunidades huilliche.

“Desde nuestra filosofía, el mar, la tierra y el cielo forman parte de un todo al cual pertenecemos”, señala la declaración.

Desde esa perspectiva, la Junta cuestiona la campaña de la industria salmonera contra la Ley 20.249, conocida como Ley Lafkenche, que creó los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).

La crítica coincide con una controversia que ha adquirido especial relevancia en el sur de Chile: organizaciones de la industria salmonera intentan modificar la Ley Lafkenche, mientras comunidades indígenas han defendido el instrumento como un mecanismo para reconocer sus usos consuetudinarios del borde costero.

La defensa del Convenio 169

Un tercer asunto es el Convenio 169. La Junta expresa preocupación por declaraciones del ministro de Defensa sobre la idea de denunciar el Convenio 169 de la OIT y sostiene que una decisión de esa naturaleza implicaría un debilitamiento de derechos que han requerido décadas de reconocimiento.

La declaración advierte que, en momentos en que los derechos indígenas no están constitucionalizados, declaraciones de esa naturaleza debilitan la democracia al despreciar derechos que “tanto ha costado conquistar”.

El documento recuerda además que el Convenio 169 es uno de los principales instrumentos jurídicos actualmente disponibles para la protección de los derechos indígenas y sostiene que Chile fue el último país de la región en ratificarlo.

Semillas y pequeños productores indígenas

La declaración incorpora otros asuntos que habitualmente quedan fuera de las discusiones sobre el Parlamento de Las Canoas.

Uno es la preocupación por una nueva reglamentación del Servicio Agrícola y Ganadero relacionada con las semillas. Según la Junta, la propuesta podría afectar la libre circulación de semillas conservadas tradicionalmente por las comunidades debido a que actualmente son calificadas como “semilla corriente”, al no existir una definición específica de semilla tradicional o ancestral.

La organización señala que, después de las objeciones presentadas desde distintos territorios, el SAG se habría abierto a la posibilidad de exceptuar estas semillas. Los caciques esperan que aquello finalmente ocurra y advierten que una regulación que no considere esta realidad podría afectar la economía y el patrimonio alimentario de las comunidades.

Pueblo Mapuche Williche y una sola nación

La declaración también fija una posición dentro de una discusión identitaria y política que la propia Junta considera necesario abordar. Los caciques rechazan la idea de una ley destinada a reconocer un supuesto “pueblo huilliche” separado del Pueblo Mapuche.

La Junta General de Caciques de la Futawillimapu reafirma que “nosotros somos mapuche” y sostiene que su geografía los hace huilliches, pero no un pueblo diferente.

“Reafirmamos nuestras raíces como una sola nación, con diversidades territoriales como es natural, pero con un idioma, una cosmovisión, una cultura y una historia compartida desde los primeros de nuestros antepasados en estas tierras”, sostiene la declaración.

Las Canoas como memoria política del presente

La declaración termina regresando al punto desde donde comenzó: el Parlamento de 1793. Los actuales representantes utilizan Las Canoas para reafirmar lo que denominan su “potestad de representación y conducción política de nuestros territorios” y manifiestan su “férrea voluntad de defender los derechos adquiridos y hacer cumplir el principio de no retroceso”.

En la declaración de este 8 de septiembre de 2026, esa memoria vuelve a ser utilizada para hablar del presente: tierra, mar, semillas, consulta indígena y representación política aparecen reunidos bajo una misma posición de los caciques de la Futawillimapu: defender los derechos alcanzados y evitar nuevos retrocesos.*****FIN*****

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