- La controversia por el apoyo del director general de la FAO a la expansión de la acuicultura industrial provocó la respuesta de organizaciones de pueblos indígenas de distintos continentes.
- Desde los territorios mapuche del sur de Chile, la defensa de la pesca, la recolección costera y las formas de vida vinculadas al mar llevó también al debate internacional la Ley Lafkenche y la demanda por representación indígena en las decisiones sobre el futuro de la pesca.
Roma/Wallmapu, 22 de septiembre de 2026. (DiarioMapuche.cl)– La defensa de la pesca, de la recolección costera y de las formas de vida vinculadas al mar llegó desde las costas del pueblo Mapuche y el sur de Chile hasta la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en Roma, para cuestionar el fuerte impulso que el organismo viene dando a la expansión de la acuicultura industrial. Ingrid Echeverría Huequelef, integrante de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar, intervino en la III Cumbre Mundial de Pesca en Pequeña Escala para responder a declaraciones del director general de la FAO, Qu Dongyu, que provocaron cuestionamientos entre representantes de organizaciones pesqueras y pueblos indígenas de diferentes continentes.
La controversia surgió durante la cumbre realizada entre el 4 y el 6 de septiembre, cuando Qu Dongyu defendió el crecimiento de la acuicultura como una vía para aumentar la producción de alimentos sin incrementar las capturas de peces silvestres y cuestionó que estos últimos tengan necesariamente un mayor valor nutricional que los peces cultivados. Sus declaraciones provocaron el rechazo de organizaciones de pesca artesanal y pueblos indígenas presentes en Roma. El Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (IPC), que articula organizaciones y movimientos sociales de distintas regiones del mundo, respondió con una declaración pública en la que exigió a la FAO una aclaración y disculpas públicas.
La documentación oficial de la propia FAO, sin embargo, reconoce el peso económico, alimentario y social de la pesca en pequeña escala. En su intervención oficial durante la Cumbre, Qu Dongyu señaló que alrededor de 500 millones de personas dependen de esta actividad, que aporta aproximadamente el 40% de las capturas mundiales y cerca del 90% del empleo de las cadenas de valor de la pesca de captura.
Fue en medio de esa discusión que Ingrid Echeverría Huequelef tomó la palabra desde la experiencia de los pueblos originarios del los territorios mapuche y del sur de Chile.
“Nuestras actividades son parte de nuestra cultura y nuestra espiritualidad que respeta a todos los seres que habitan en el mismo territorio”, sostuvo la integrante de la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar.
Su planteamiento situó la discusión más allá de la cantidad de pescado que puede producir un determinado sistema. Para Echeverría, los pueblos originarios han desarrollado durante generaciones conocimientos y prácticas capaces de producir alimentos nutritivos, mientras la pesca constituye al mismo tiempo una relación cultural y espiritual con los territorios marinos.
La defensa de la Ley Lafkenche
Ingrid Echeverría Huequelef vinculó la discusion internacional con la Ley 20.249, conocida como Ley Lafkenche, que creó los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO).
Para dirirgente mapuche williche que tambien es pescadora y recolectora de orilla , este instrumento permite proteger no solamente los espacios marinos utilizados consuetudinariamente por comunidades indígenas, sino también actividades relacionadas con la pesca que se desarrollan antes y después de la captura y en las que las mujeres tienen una participación relevante.
“Esta ley es la herramienta legal que tenemos en Chile para proteger el mar y las prácticas de pesca artesanal, tanto de comunidades indígenas como de pescadores artesanales en general. Actualmente existen iniciativas orientadas a modificarla y no estamos de acuerdo. No es una ley que excluya: es la que obliga a que todos los que usamos un mismo mar nos sentemos a conversar. Que hoy quieran modificarla nos deja sin nada”, señaló Echeverría Huequelef.
La Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar reúne a mujeres indígenas de once territorios costeros e insulares pertenecientes a los pueblos chango, diaguita, mapuche, kawésqar y yagán. Su trabajo se ha concentrado en la defensa de los ecosistemas marinos, los ECMPO y los conocimientos y prácticas que mantienen las comunidades en sus territorios.
Representación indígena todavía pendiente
Echeverría planteó además una segunda preocupación: quiénes participan cuando se toman decisiones internacionales sobre el futuro de la pesca artesanal.
La dirigenta cuestionó que la delegación oficial chilena presente en estas instancias no incorporara una representación de los pueblos originarios y advirtió sobre la ausencia de una voz que releve específicamente la participación de las mujeres y la equidad de género dentro de la pesca artesanal.
“Cuesta mucho llegar a estos espacios, y aún seguimos sin una representación para nosotros: los pueblos originarios que hemos mantenido la única pesca verdaderamente sostenible”, sostuvo.
Para las organizaciones participantes, la discusión abierta en Roma no se limita así a la oposición entre pesca y acuicultura. También alcanza la representación de quienes viven directamente del mar y la participación de los pueblos originarios en las decisiones internacionales que pueden terminar definiendo el futuro de sus territorios y sistemas alimentarios.*****FIN*****