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martes, octubre 27, 2026

Entrevista a Eduardo Rapimán, el artista mapuche que llevará el Wenu Lewfü al Metro de Santiago

El artista visual mapuche, cuya obra «Wenu Lewfü» fue seleccionada para la futura Línea 7 del Metro de Santiago, reflexiona sobre el territorio espacial mapuche, el arte indígena en los espacios públicos y el diálogo entre los conocimientos ancestrales y la astronomía contemporánea.


Por: Patricio Igor Melillanca | DiarioMapuche.cl
27 de octubre de 2026


La observación del cielo forma parte de una memoria cultural que vincula las estrellas, los territorios y la comprensión mapuche del universo. Esa relación inspira «Wenu Lewfü», «Río del cielo», la obra de Eduardo Rapimán seleccionada para una estación de la futura Línea 7 del Metro de Santiago. La propuesta busca acercar el patrimonio estelar mapuche al espacio urbano, en diálogo con el río Mapocho y los desplazamientos cotidianos de la capital chilena.

Con más de tres décadas de trayectoria, Rapimán ha explorado la identidad y la memoria mapuche a través de distintos lenguajes artísticos. Desde los murales realizados en Temuco en los años noventa hasta la instalación de «Nampülkafe» en el Aeropuerto de La Araucanía en 2014, su trabajo ha llevado el arte mapuche a espacios públicos. En esta entrevista aborda el origen de «Wenu Lewfü», la vigencia de los conocimientos ancestrales y la necesidad de recuperar la salud de los territorios, incluido el cielo.

– Tu obra Wenu Lewfü, «El río del cielo mapuche», fue seleccionada para una estación de la futura Línea 7 del Metro de Santiago. ¿Cómo nació esta propuesta y qué conocimientos, memorias y concepciones mapuche del cielo y del universo buscas transmitir a través de ella?

“¿Pensando qué podría hacer?… Me asomé en la puerta de mi casa y tuve para mí el cielo de la noche totalmente despejado, las estrellas se veían muy encima. Las conversaciones de las estrellas me vienen desde hace mucho tiempo, por cuentos de niño, por conocedores que conservan los antiguos nombres y la relación de diversas historias con orientaciones para entender donde uno está parado. Las formas en cómo las estrellas desbordan en los símbolos y colores, joyas, adornos y vestimentas, el relato estelar está siempre muy presente y latente en el imaginario Mapuche. Entendí que la mejor oportunidad sería expresar lo evidente. Al mirar al cielo podemos encontrarnos con los nombres antiguos y en ellos con memorias que nos devuelven perspectivas y el encanto de habitar una identidad profunda.”

– En 2014 instalaste Nampülkafe, viajero del país mapuche, en el Aeropuerto de La Araucanía, y ahora una nueva obra tuya llegará al Metro de Santiago. ¿Qué significado tiene para ti intervenir estos espacios públicos de circulación y encuentro, y cómo dialogan ambas obras con las ideas mapuche de territorio, viaje y memoria?

“Mi experiencia viene de mucho antes, en los murales de los años 90s que algunos incipientes colectivos y artistas jóvenes de origen Mapuche empezamos a grabar en los muros de Temuco y otras localidades próximas. Antes de siquiera hablar de graffiti o arte urbano, algunos artistas aportamos a construir visualidad cultural Mapuche en un contexto de desconocimiento y de necesaria integración con el movimiento social indígena en ese tiempo. Con muy pocos recursos y registros logramos establecer formas particulares de expresión de identidad que hoy vemos en artistas ya consagrados en los circuitos establecidos de arte. El espacio público se ganó con motivación, innovación y compromiso, se rompió ideas estáticas o folclóricas del indio y contribuyó a entender la vigencia de la memoria originaria.

Lograr un espacio en el Metro de Santiago va en sintonía con los logros en la literatura, la música, las ciencias y la misma política, hay un diálogo, un ecosistema cultural propio y rico que nos ha permitido vislumbrar formas saludables de llevar nuestro propio camino. Ciertamente la escultura Nampülkafe nace de una oportunidad de un concurso público, la experiencia creativa y el conocimiento de proyectar una obra coherente y dialogante a su contexto, en este caso un aeropuerto. Wenu Lewfü, Río del cielo, la idea es comulgar con los elementos inmediatos que nos envuelve, el río Mapocho, el flujo del viaje, la ocasión del encuentro y la oportunidad de contemplar artísticamente el patrimonio estelar de nuestro país desde una perspectiva Mapuche, permitiendo un pequeño acto de traducción en nuestras sensibilidades humanas, sentir la diversidad que somos en un espacio tan ciudadano y habitado como es una estación de Metro.”

– A lo largo de más de tres décadas has desarrollado una trayectoria como pintor y artista visual, explorando diferentes materiales, lenguajes y formas de expresión. ¿Cómo entiendes la actualización del arte mapuche y de qué manera se puede innovar sin perder el vínculo con los conocimientos y las raíces ancestrales?

“ ‘La tradición no es usar el sombrero del abuelo, es conseguir tu propio sombrero y usarlo como lo haría el abuelo’” me encanta esa frase, me ayuda a entender que la memoria o la tradición no es un reducto del pasado sino que una orientación con elementos funcionales para abordar los desafíos contemporáneos. de ahí que la tarea de conservar la tradición sea un hábito que las personas Mapuche asumen de pequeños en algunos casos y que sin embargo nos haya permitido vivir generaciones urbanas sin perder la identidad y el valor”.

– Chile ocupa un lugar central en la observación astronómica mundial, mientras que el pueblo mapuche posee conocimientos propios sobre el cielo y sus relaciones con la vida y el territorio. ¿Qué posibilidades ves de diálogo entre estos sistemas de conocimiento y qué lugar debería ocupar el arte mapuche en la construcción cultural de las ciudades y los espacios públicos del futuro?

“En lo inmediato existe un mensaje de múltiples voces originarias que nos pide recuperar la salud territorial y esto pasa por comprender la limpieza y defensa de los espacios naturales incluyendo el cielo. Chile tiene el privilegio de los cielos más limpios del mundo para la observación astronómica y aproximar a las personas a ese conocimiento y valor, a ese patrimonio que nos identifica en el mundo, pasa por relevar en el arte el majestuoso conocimiento que aún conservamos desde nuestra memoria. Hemos entonces a esperar la oportunidad de sostener conversaciones cósmicas donde todos los conocimientos encontrarán una justa forma de colaborar.”*****FIN*****

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