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sábado, febrero 14, 2026

Bad Bunny en el Super Bowl es señal geopolítica de cultura latina, economía popular y América continental

El mensaje “Lo único más poderoso que el odio es el amor” fue leído en barrios y diásporas. Es una una práctica de supervivencia colectiva. En el mayor escenario del entretenimiento global, la cultura latina aparece como presencia continental y migrante en el Super Bowl 2026

Osorno, 11 de febrero de 2026.(DiarioMapuche)– El amor es amplio y en mapudungun es mas que amor. Es compartir alimentos, criar en colectivo, levantar redes de apoyo, acompañar duelos, resistir desalojos, sostener ollas comunes, abrir espacios de cuidado cuando el Estado llega tarde o no llega. Ese amor es una fuerza social que mantiene economías domésticas y redes barriales que suelen ser descalificadas como “informales”, pese a que sostienen materialmente la vida, la olla, el almuerzo.

Cuando Bad Bunny cestuvo en el Super Bowl 2026 con la frase “Lo único más poderoso que el odio es el amor”, esa frase ha retumbado en millones de hogares, campamentos, favelas y barrios populares y por supuesto en los barrios adinerados pero conscientes. Esa es la mixtura: Si tienes dinero úsalo de buena forma, si no tienes, igual usa la buena forma.

Asa funcionan las comunidades migrantes repartidas por el mundo. El mensaje se entendió desde la experiencia cotidiana: sobrevivir, cuidarse y sostener comunidad en contextos de precariedad, racismo, clasismo y estigmatización.

En ese marco, el show que incluyó la participación de Ricky Martin y Lady Gaga, combinó precisión técnica, espectáculo global y una idea política sin panfleto: América no es solo Estados Unidos. América es un continente entero, con pueblos diversos, lenguas, memorias, deliciosa y saludable gastronomía de las cocinas, y músicas que viajan con la migración y se rearman en cada territorio donde la vida fluye.

“Lo único más poderoso que el odio es el amor”.

El amor es organización

En América Latina, el amor rara vez se entiende como consuelo abstracto. Se entiende como acción concreta: compartir alimentos, criar en colectivo, levantar redes de apoyo, acompañar duelos, resistir desalojos, sostener ollas comunes, abrir espacios de cuidado cuando el Estado llega tarde o no llega.

Ese amor es una fuerza social que mantiene en pie economías domésticas y redes barriales que suelen ser descalificadas como “informales”, pese a que sostienen materialmente la vida.

Para comunidades migrantes, esa lectura se intensifica. En la diáspora, el amor se vuelve traducción y refugio: redes de parentesco ampliado, envío de remesas, trabajo precario sostenido con dignidad, barrios que inventan sobrevivencia.

Bad Bunny es mas que que Bud Bunny. Su mensaje fue como reconocimiento simbólico de una ética cotidiana que rara vez ocupa el centro del poder dominante.

Economía popular

El espectáculo también dialogó con una paradoja latinoamericana que se repite en el norte global: existe una economía cotidiana potente —comercio de barrio, servicios, oficios, ferias, trabajo migrante— que sostiene ciudades enteras y, sin embargo, es tratada como anomalía o amenaza. Y sí…, cómo mano de obra esclava.

Una América continental

Cuando se afirma que América es un continente y no un país, el gesto no es solo semántico. Para migrantes, trabajadores precarizados y comunidades racializadas, es una forma de decir “existimos y contamos”.

Esta lectura dialoga con saberes indígenas —incluido el pensamiento mapuche— donde el bienestar es relacional (persona–comunidad–territorio). La salud no es individual: se cuida entre todos. En ese marco, el amor no es una emoción privada, sino equilibrio y protección del orden vital, una forma de sostener la vida cuando todo empuja a la fragmentación.

Espectáculo que comunica sin sermonear

El mérito del show fue no moralizar. No hubo proclamas partidistas; hubo escenas de vida: comunidad, celebración, trabajo cotidiano, pertenencia. En un tiempo saturado de confrontación rentable, la apuesta fue otra: recomponer, el tejido social sin negar el conflicto. Somos de las escuelas publicas, de los barrios, migramos. Fuimos para allá y para otros continentes, pero estamos aquí en la comunidad local y ciudadanía global.

Bad Bunny, Ricky Martin, Leidy Gaga, todo interesante y conexion local y global

En el Super Bowl 2026, Bad Bunny usó el mayor escaparate del entretenimiento global para algo poco habitual: decir “nosotros” sin pedir permiso. Para millones en América Latina y en la migración, “el amor” no fue un lema suave, sino el nombre de una fuerza colectiva que resiste al desprecio, cuida la vida y afirma una América continental, plural y viva.


 

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