Chile, es hoy el principal territorio del planeta para la observación astronómica. En ese escenario, las futuras estaciones del Metro de Santiago abren la posibilidad de incorporar la cosmovisión mapuche del cielo o “tierra de arriba”, como un encuentro entre arte contemporáneo, conocimiento indígena y la observación ancestral del universo.
Santiago, 14 de octubre de 2026. (DiarioMapuche.cl)– Chile se ha convertido en el principal territorio del planeta para la observación astronómica. El país concentra cerca del 40% de la capacidad mundial de observación astronómica y, con los grandes telescopios actualmente en desarrollo, se proyecta que supere el 60% hacia 2030. Pero bajo Santiago, la construcción de nuevas líneas del Metro abre otra posibilidad de mirar el cielo: llevar el cielo mapuche o la “tierra de arriba” al arte público de las futuras estaciones.
Este es el proyecto para decorar las nuevas estaciones del tren subterráneo en una urbe que tiene casi 10 millones de habitantes. La “Ruta del Encuentro”, iniciativa que contempla 21 murales para las nuevas estaciones de la Línea 7 propone como concepto central “El Encuentro”: entre personas, territorios, trayectorias y miradas.
En ese escenario surge una posibilidad: Estación Wenu Lewfü, una propuesta conceptual capaz de llevar al espacio subterráneo de Santiago una interpretación artística contemporánea del cielo desde el conocimiento los pueblos originarios.
La propuesta es del artista Eduardo Rapimán que propone un lenguaje contemporáneo que abarca territorio, geometrías, espiritualidad e identidad mapuche.
Wenu Lewfü no significa simplemente “espacio exterior”. Es una dimensión superior dentro de una concepción más amplia del mundo. En ella están presentes los astros y fenómenos celestes, junto con dimensiones espirituales y conocimientos vinculados a los ciclos de la naturaleza.
Desde el norte chileno funcionan o se construyen algunos de los instrumentos más avanzados creados por la humanidad para observar el universo. Pero la relación de este territorio con el cielo, “el ojo vivo” antecede ampliamente a los actuales y necesarios observatorios.
Santiago también forma parte de la historia de la astronomía científica. A comienzos del siglo XX, el cerro San Cristóbal acogió una estación astronómica que posteriormente se transformaría en el Observatorio Manuel Foster, uno de los antecedentes de la astronomía moderna desarrollada desde Chile.
Una Estación de Metro con el nombre y la estética indígena podría construir así un encuentro sin confundir sistemas de conocimiento diferentes: la comprensión mapuche del cielo y la astronomía científica y tecnológica.
En una ciudad donde millones de personas se desplazan diariamente bajo tierra, Wenu Lewfü podría producir una paradoja contemporánea: descender al tren subterraneo, el Metro, para volver a mirar el cielo.*****FIN*****