La experiencia acumulada en la cuenca del Villarrica, muestra que las salmoneras forman parte de un problema más amplio de sobrecarga ambiental, donde decisiones productivas, urbanas e institucionales han ido presionando el territorio mapuche pehuenche y el Mallolafquen.(Foto de Wikipedia).
Por Jimena Sanhueza
MAI. Movimiento Ambiental Intercultural de la cuenca del Trankura
Región de la Araucanía
13 de febrero de 2025
Vivo junto al lago Villarrica desde que nací. Lo he visto cambiar con los años a través de señales que se fueron acumulando con el tiempo. Cambios en el color del agua, olores distintos en ciertas épocas, floraciones algales que dejaron de ser excepcionales. Nada de eso apareció de un día para otro.
Cuando comenzaron los procesos institucionales, el lago ya venía cargando una historia larga. Las discusiones técnicas, los estudios y los decretos llegaron después de que la academia, comunidades y organizaciones levantaran alertas durante años. El reconocimiento oficial de la saturación de la cuenca fue un paso importante.
El Plan de Descontaminación del lago Villarrica surgió en ese contexto. Fue resultado de presión social sostenida y de la participación de organizaciones que insistieron en ser parte de un proceso que inicialmente no las consideraba. Estar en esas instancias permitió introducir cambios relevantes y propuestas concretas planteadas desde el territorio.
La contaminación del lago tiene múltiples fuentes. Las salmoneras y el sistema de tratamiento de aguas servidas de Pucón, son fuentes puntuales relevantes, junto a una carga difusa asociada a prácticas cotidianas, expansión urbana.
Desde las organizaciones ambientales se propusieron medidas concretas, como la restauración ecológica de riberas, el desarrollo de sistemas alternativos de tratamiento de aguas servidas basados en la Naturaleza y la reducción de contaminantes de uso cotidiano. Algunas de estas propuestas fueron incorporadas, otras quedaron parcialmente consideradas.
En los últimos años se han iniciado proyectos pilotos y se ha avanzado en el monitoreo oficial de floraciones algales. Estos pasos permiten generar información con validez normativa, aunque los avances siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.
Las disputas judiciales han sido parte del proceso. Autorizaciones que permitían aumentar la presión sobre la cuenca fueron revertidas mediante acciones legales, y la Corte Suprema estableció la importancia de aplicar principios de prevención y precaución en un territorio ya sobrecargado.
Hoy el Plan de Descontaminación después ser firmado por el Gobieno, ahora está en su última etapa en Contraloría para su revisión y la toma de razón.
La recuperación del lago Villarrica dependerá de la implementación efectiva del plan, del monitoreo constante y de cambios sostenidos en las prácticas productivas y urbanas. Mirar el lago a largo plazo es una responsabilidad compartida.