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sábado, febrero 14, 2026

Regla marisquera en Chiloé: cuidar el mar, la familia y la economía

  • CECPAN publicó en Chiloé el libro Regla Marisquera, que documenta prácticas comunitarias de trabajo marisquero y administración del borde costero vinculadas a los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios.
  • Una práctica transmitida en las costas del archipiélago sostiene el trabajo comunitario, el retorno de mujeres y hombres al territorio y una economía familiar basada en el cuidado cotidiano del borde costero.

Ancud, 10 de febrero de 2026. (DiarioMapuche)– En Chiloé el mar es universal: el marisco se mide antes de guardarlo y las jaibas, los erizos y otros alimentos pasan por la mano y la vista. Algunos se quedan y otros vuelven al agua. El gesto es simple y se aprende familiar y comunitariamente. Eso registra el libro «Regla Marisquera» que difundieron de manera libre la organización CECPAN.

La práctica se sostiene en la costumbre y en la conversación cotidiana. Cada jornada trae trabajo y decisiones compartidas. Lo que se extrae se piensa en relación con lo que vendrá después. Así se mantiene el oficio, se cuida el borde costero y se asegura que el mar siga dando a este potente archipiélago.

En las islas y caletas de Chiloe, la actividad marisquera sigue siendo familiar. Mujeres y hombres participan de distintas etapas del trabajo y cumplen roles que se complementan. Y por supuesto los niños y niñas fortalecen toda esta dinámica.

Y los niños y niñas, de las escuelas de Chiloé fueron y están estudiando en otros lugares, Puerto Montt, Valdivia, Santiago, y Noruega. Con el tiempo, varias y varios decidieron volver. El retorno se expresó en el deseo de aportar al territorio con nuevas herramientas y conocimientos. Hoy participan en organizaciones locales, en agrupaciones productivas y en espacios de decisión política vinculados al mar.

Su experiencia se integra al saber heredado y refuerza una economía que se sostiene en la colaboración.

La administración comunitaria del borde costero ha permitido ordenar usos y fortalecer acuerdos. Los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios han sido parte de ese proceso. Desde ahí se organizan prácticas de cuidado, se fijan reglas compartidas y se proyecta el trabajo hacia el futuro. Las decisiones se toman en conjunto y se revisan con la experiencia diaria.

La economía del mar en Chiloé es vida cotidiana. El producto llega a la mesa, a la feria y al intercambio local. El ingreso permanece en la isla y sostiene a las familias. Las redes comunitarias permiten resistir tiempos difíciles y adaptarse a los cambios del entorno.

Medir antes de guardar es una práctica que resume esta forma de vivir y trabajar. Se repite cada día, sin discursos ni declaraciones. En ese gesto se afirma una relación con el mar basada en el cuidado, el trabajo compartido y la continuidad del territorio.

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