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martes, abril 28, 2026

La colonización europea arrasó la diversidad genética indígena en América y sus efectos aún persisten

La llegada de los europeos a fines del siglo XV marcó un quiebre universal cuyos efectos aún continúan. Un estudio vincula estos hechos a epidemias, violencia y desplazamientos forzados generados por la colonización lo cual provocó la desaparición de linajes completos. (Imagen de portada de Marcos Araújo Castro e Silva en agenciasinc.es)


Edición: Diariomapuche.cl
Con información de DW.de y Agenciasinc.es
28 de abril de 2026


Un equipo internacional de investigadores trazó uno de los mapas genéticos más completos realizados hasta ahora sobre los pueblos indígenas de América. El estudio, publicado en la revista Nature, analiza miles de muestras de ADN y permite reconstruir la historia evolutiva del continente con un nivel de detalle inédito.

Los resultados confirman que los primeros grupos humanos llegaron a América hace más de 15.000 años, iniciando un proceso de expansión, adaptación y diferenciación que dio origen a una de las diversidades genéticas más complejas del planeta. A lo largo de milenios, los pueblos se asentaron en distintos territorios —selvas, cordillera, desiertos y costas— desarrollando identidades biológicas y culturales profundamente vinculadas a esos espacios.

Sin embargo, el estudio también identifica un quiebre radical en esta historia: la llegada de los europeos a fines del siglo XV. A partir de ese momento, la diversidad genética de los pueblos indígenas experimentó una reducción significativa.

Los investigadores vinculan esta caída a múltiples factores asociados a la colonización: epidemias masivas, violencia, desplazamientos forzados y desestructuración de comunidades completas. En términos demográficos, esto significó la desaparición de linajes enteros y la contracción abrupta de poblaciones que durante miles de años habían evolucionado de manera diferenciada.

Nature afirma que la diversidad genética actual de los pueblos indígenas no refleja completamente su riqueza histórica, sino que está marcada por una pérdida profunda ocurrida en un período relativamente corto. En otras palabras, el mapa genético también es un registro de la devastación de estos territorios realizada por la colonización.

Poblaciones indígenas americanas infrarrepresentadas

Según DW, la investigación, liderada por el Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF) español y la Universidad de São Paulo (Brasil) e integrada en el Proyecto de Diversidad Genómica Indígena Americana, secuenció 128 genomas inéditos de ocho países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Perú) que representan a 45 poblaciones y 28 familias lingüísticas.

«Después, el equipo agregó información de otros genomas estudiados previamente, de modo que, en total, el estudio se basa en el genoma completo de 199 indígenas contemporáneos, de 53 poblaciones y 31 familias lingüísticas, lo que supone la mayor base genómica de las poblaciones indígenas americanas, históricamente infrarrepresentadas en el mapa genómico humano».

Aun así, el estudio destaca que persisten huellas importantes de esa diversidad ancestral. En distintos territorios del continente, comunidades indígenas mantienen características genéticas únicas que reflejan largos procesos de adaptación local.

El sesgo étnico en la medicina genética

Estos datos han permitido estudiar grandes procesos históricos, como las migraciones, las relaciones entre grupos y las dinámicas evolutivas que han moldeado a las poblaciones americanas a lo largo de miles de años, y desvelar cómo la selección natural de los genes les ha ayudado a adaptarse al entorno y mejorar su respuesta inmunitaria, su metabolismo o su fertilidad.

Pero, además, el estudio ayudará a corregir una de las grandes limitaciones de la medicina actual: el sesgo étnico.

«La inmensa mayoría de los estudios genéticos se han realizado en personas de ascendencia europea, mientras que las poblaciones indígenas americanas han estado prácticamente ausentes. Como consecuencia, muchas pruebas genéticas, estimaciones de riesgo e incluso diagnósticos resultan hoy menos precisos en personas con ancestría indígena o mestiza», dice DW.de,citando a EFE.

El estudio abre además una discusión sobre el rol de la ciencia. Los autores enfatizan la necesidad de trabajar con consentimiento y en colaboración con las comunidades, reconociendo que la investigación genética también puede reproducir formas de extracción si no se realiza con criterios éticos claros.

En un continente donde la historia aún se disputa entre archivos oficiales y memorias vivas, este mapa genético aporta una dimensión adicional: muestra no solo de dónde vienen los pueblos, sino también lo que se perdió.*****FIN*****

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