La Asamblea General aprobó una resolución que reconoce la trata transatlántica y la esclavitud racializada como el crimen más grave contra la humanidad, estableciendo bases para una justicia reparadora. El debate interpela también la historia colonial en América Latina y el sur de Chile.
Santiago, 27 de marzo de 2026. (DiarioMapuche.cl) — La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó (17.03.2026), una resolución histórica que redefine el lugar de la esclavitud en el derecho internacional: la trata de africanos esclavizados y la esclavitud racializada son ahora calificadas como “el crimen de lesa humanidad más grave”.
El documento, presentado en el marco del octogésimo período de sesiones, no solo condena la magnitud y brutalidad del sistema esclavista, sino que instala la necesidad de avanzar en reparaciones históricas, memoria y justicia internacional.
La votación en la Asamblea de la ONU de 193 miembros fue de 123 a favor, 3 en contra (Argentina, Israel y Estados Unidos), y 52 abstenciones.
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Un sistema global que estructuró el mundo moderno
La resolución reconoce que durante más de 400 años la trata transatlántica constituyó un sistema organizado de explotación humana, que afectó a millones de personas y reconfiguró economías, territorios y jerarquías raciales a escala global.
No se trata solo de un crimen del pasado. El texto establece que sus efectos persisten hoy en forma de racismo estructural, desigualdades económicas y subordinación territorial.
En una afirmación clave, la ONU sostiene que este sistema no fue marginal ni accidental: fue un régimen legal, económico y político que convirtió a seres humanos en propiedad, heredable y comerciable, sentando bases del capitalismo global.
Reparación, restitución y justicia
Uno de los elementos más relevantes es el llamado explícito a los Estados a avanzar en justicia reparadora. La resolución plantea medidas concretas:
- disculpas formales
- indemnizaciones
- restitución de bienes culturales
- garantías de no repetición
- reformas legales para combatir el racismo
Además, subraya que estos crímenes son imprescriptibles y que existe una obligación internacional de reparar los daños causados.
El documento también reconoce que, a diferencia de otros crímenes históricos, aún no existe un sistema integral de reparación para la esclavitud, pese a su escala y duración.
Colonialismo, esclavitud y América Latina
Aunque el foco de la resolución está en África y la diáspora africana, el marco que establece abre un debate más amplio respecto a la violencia colonial en otros territorios, incluidos los pueblos indígenas de América Latina.
En el caso de los territorios de Wallmapu y en el Cono Sur, los sistemas coloniales no solo implicaron despojo territorial, sino también formas de esclavitud, servidumbre y explotación sistemática contra el pueblo mapuche williche por ejemplo en zonas como Valdivia y Osorno.
La resolución refuerza que la esclavitud y el colonialismo no son episodios aislados, sino estructuras históricas conectadas, cuyos efectos siguen presentes en la desigualdad territorial, la pobreza y la exclusión.
Memoria, educación y disputa por la historia
El texto aprobado por la ONU pone un énfasis especial en la memoria histórica. Llama a los Estados a incorporar estos procesos en la educación, promover investigación y fortalecer sitios de memoria.
Reconoce además que durante siglos ha existido un desconocimiento profundo sobre la magnitud de la esclavitud y sus consecuencias globales.
Esta dimensión conecta directamente con las disputas actuales en Chile respecto a qué se enseña, qué se oculta y cómo se narran los procesos de colonización en territorios indígenas.
Una señal política global
La resolución no es solo simbólica ya que es parte de un ciclo internacional que incluye el Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2025–2034), iniciativas de la Unión Africana sobre reparaciones, y el decenio de las lenguas Indígenas impulsado por la Unesco.
En ese contexto, el reconocimiento de la esclavitud como el crimen más grave establece un nuevo estándar político y jurídico que podría tener implicancias futuras en demandas internacionales.
Chile y la pregunta pendiente
Para el caso chileno, el debate no es externo. Las preguntas que abre esta resolución son directas: ¿cómo se reconoce la violencia colonial en Wallmapu?; ¿qué formas de reparación son posibles?; ¿qué lugar tiene la memoria indígena en la historia oficial?
La decisión de Naciones Unidas instala un marco que trasciende África. Interpela también a los Estados que construyeron sus territorios sobre el despojo, la subordinación y el silenciamiento de pueblos originarios.*****FIN*****