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28 enero 2026

El ECMPO en Aysén llega marcado por la advertencia del werken mapuche Nelson Millatureo: “Cada centro salmonero es una ciudad vertiendo residuos al mar”

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  • La votación del ECMPO en Aysén ocurre en un momento de creciente tensión entre comunidades mapuche y una industria salmonera que ha operado durante décadas con escasa regulación efectiva.
  • En un escenario marcado por la presión de la industria salmonera y la votación sobre los Espacios Costeros Marinos (ECMPO), conversamos con Nelson Millatureo, werken del territorio, quien ha sido uno de los voceros que ha denunciado los impactos acumulados de la salmonicultura en la región.
  • La advertencia del werken Nelson Millatureo sintetiza el conflicto: un modelo productivo de alto impacto frente a territorios que exigen límites, reconocimiento y cumplimiento del marco legal que protege el mar ancestral. Si la región acata el fallo de la Corte Suprema, podría redefinir el equilibrio entre conservación, gobernanza costera y actividad económica responsable, respetuosa y acorde al estándandares internacionales, en la Patagonia.


Por: Patricio Igor Melillanca
Diariomapuche.cl
09 de diciembre de 2025


—Nelson, ¿cómo describiría hoy la situación del borde costero de Aysén?

Aysén es un territorio vivo, diverso y resistente. Pero también es uno de los lugares donde la industria salmonera opera con menos fiscalización real y con impactos que se han ido acumulando durante décadas. Lo que vemos hoy es el resultado de esa carga: fondos marinos contaminados, zonas de recolección dañadas y una presión constante sobre los ecosistemas que sostienen la vida de nuestras comunidades.

—En los últimos años se han intensificado las denuncias comunitarias. ¿Qué están observando en terreno?

Lo que vemos y lo que vivimos es evidente. Hay pérdida de especies nativas que antes eran abundantes, disminución de oxígeno en el agua, enfermedades que se transmiten entre peces silvestres y cultivados, y un uso de antibióticos que no se condice con un territorio que debería estar protegido. Para nosotros no son solo datos: afecta nuestra alimentación, nuestra movilidad y nuestras ceremonias. Todo esto altera el equilibrio entre mar, comunidad y espiritualidad.

—Usted ha dicho una frase que se ha vuelto central en esta discusión: “Cada centro salmonero equivale a una ciudad descargando residuos al mar”. ¿Qué significa concretamente?

Significa que la escala del daño está subestimada. Cada centro opera como si fuera una ciudad descargando basura, químicos y materia orgánica directamente al mar. No estamos hablando de algo puntual: son cientos de toneladas acumuladas. Cuando explicamos esto en reuniones con autoridades o técnicos, les mostramos videos, imágenes, mediciones hechas por nosotros mismos. La respuesta suele ser lenta o insuficiente.

—¿Qué papel ha jugado la Ley Lafkenche y por qué es relevante en Aysén?

La Ley Lafkenche es la única herramienta que reconoce el vínculo entre comunidades indígenas y el mar. No es una ley contra nadie: es un instrumento de resguardo. Lo que buscamos con un ECMPO es ordenar el territorio, proteger zonas que siempre hemos usado y evitar que la presión industrial siga arrasando. Lo que pasa es que, cuando las comunidades empiezan a ejercer derechos, algunos sectores económicos reaccionan con miedo, y ahí comienzan las campañas de desinformación.

—La votación en la Comisión Regional de Uso del Borde Costero (CRUBC) se da después de un fallo de la Corte Suprema muy claro. ¿Cómo interpretan ese fallo desde el territorio?

La Corte Suprema fue clarísima: el Estado debe respetar los procedimientos y derechos de las comunidades. Sin embargo, vemos que parte del Gobierno Regional todavía no asume ese fallo. Es preocupante porque se supone que las instituciones están para garantizar derechos, no para postergarlos. Para nosotros, la votación en la CRUBC es un test democrático: muestra si el Estado está dispuesto a cumplir sus propias normas.

—¿Qué esperan que ocurra en la votación?

Esperamos que se tome una decisión basada en la ley, en el fallo de la Corte Suprema y en la evidencia científica y territorial acumulada. No pedimos privilegios. Pedimos que se respete el derecho a cuidar un mar que sostiene nuestras vidas.

—¿Qué le diría hoy a quienes temen que los ECMPO bloqueen actividades productivas?

Que revisen la información real. Un ECMPO no prohíbe la actividad económica: ordena y regula. Y lo más importante: protege los lugares que permiten que esas actividades sigan existiendo a largo plazo. Si destruimos el mar ahora, no habrá pesca artesanal, no habrá turismo, no habrá biodiversidad. Lo que estamos defendiendo es el futuro de todos.

—¿Cómo visualiza el rol de las comunidades en esta discusión?

Somos quienes conocemos este territorio desde antes de que existieran las empresas. Sabemos leer el agua, la marea, la vida marina. Ese conocimiento debería ser parte central de la toma de decisiones. Por eso insistimos en el periodismo territorial, en documentar lo que vemos, en compartirlo con medios como DiarioMapuche. Porque el Estado y la sociedad necesitan escuchar las voces de quienes viven aquí todos los días.

—Si la industria salmonera no cambia, ¿qué cree que le espera a Aysén en los próximos años?

Si seguimos igual, vamos al colapso ecológico. No es una metáfora: ya hay fiordos donde la vida se está apagando. Pero si se ordena el territorio con una mirada de largo plazo —y eso incluye los ECMPO—, todavía podemos evitar ese desastre y recuperar equilibrios que nunca debimos perder.*****FIN*****

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